By | 18/12/2019
El pentagono invierte en robots militares de combate

Las armas, todo un tema de debate. La justificación de tenerlas es la protección y es la misma razón que utiliza el Estado: tenerlas para protegernos del enemigo.

Como un mecanismo de defensa, el ejército de los Estados Unidos ha sido una de las principales potencias del mundo en el desarrollo de la carrera armamentista y han estado evolucionando en la investigación de armas autónomas. Es de tal alto grado su evolución que tal vez, en un futuro, no se necesite de los soldados humanos para proteger en la nación.

En el film de los ‘’Avengers: La era de Ultrón’’ se buscaba idear un robot que protegiera al mundo como una armadura. En este caso, el Pentágono invertirá mil millones de dólares en la creación de Robots de Guerra que cumplan con la función de ser una tropa de combate.

Robots de combate para la Industria Militar

Dentro de las funciones de los robots, contarán con la habilidad de detectar productos químicos peligrosos u otros agentes que representen peligro para los soldados. También se cuenta con la creación de robots que guíen a las tropas de soldados humanos.

Bryan McVeigh, gerente del proyecto para la protección de las fuerzas del Ejército, dice que “No tengo dudas de que habrá robots en todas las formaciones del Ejército dentro de cinco años”.

Con un record de 800 robots en el campo de batalla desde hace 18 meses, el gerente del proyecto afirma: “Vamos a pasar de hablar de robots a construirlos y ponerlos en el campo de combate. Es un momento emocionante para trabajar con robots para el Ejército”.

Inversiones en robots de guerra

Y aunque aún no se sabe con exactitud cómo será el diseño ni la apariencia ni la manera en que serán construidos los robots, el Pentágono los divide en tres categorías: Ligera, media y pesada.

Para el desarrollo de robots militares más pequeños, el Pentágono otorgó un contrato por la gran suma de 429,1 millones de dólares a compañías como Massachusetts, Endeavor Robotics y QinetiQ North América. Estas empresas han creado diferentes modelos, como es el caso del archiconocido iRobot PackBot para desactivar bombas o el robot de reconocimiento Emav.

Por otro lado, Endeavour pudo conseguir dos contratos más con la marina de Estados Unidos para la elaboración de robots pequeños y medianos por la suma de 34 millones de dólares.

El ejército de Estados Unidos otorgó a Endeavour un contrato de 158,5 millones de dólares para la realización de un grupo más de 1.200 robots medianos en octubre del año pasado, basados en un sistema robótico transportable por el hombre. Este modelo en particular tiene la habilidad de detectar explosivos, sustancias de amenazas químicas peligrosas, amenazas biológicas, nucleares y radioactivas. Se estimaba que a finales del verano del 2019 ya se encontrase en servicio.

El robot Ripsaw 45 M5 es hasta la fecha el abanderado de los robots autónomos terrestres del ejército de los Estados Unidos, mientras que del aire sigue siendo el RQ-4 Global Hawk.

Sin duda es una carrera armamentística con la que EEUU pretende igualar el poder que tiene Rusia gracias a las inversiones que está realizando en el desarrollo de robots de combate.

Rechazo a los robots asesinos armados y autónomos

Y, aunque ya existen contratos y empresas que ayudan en la construcción de estos proyectos, y se conocen las muchas funciones que pueden realizar los robots de infantería de Estados Unidos, éstos aún no se encuentran armados.

El director ejecutivo de Endeavour, Sean Bielat, argumenta que “Simplemente atar un arma convencional a un robot no necesariamente da muchas oportunidades a las tropas”. Esto quiere decir que los robots no serán autónomos, serán dirigidos manualmente.

“Es un reconocimiento de que los robots de tierra pueden hacer mucho más, y hay muchas capacidades que pueden y deben ser explotadas”, dijo Sean Bielat.

Es de suma importancia que el robot no sea autónomo, de hecho. Se han registrado solicitudes de distintos países del mundo, incluidas 14 naciones de América Latina, para prohibir que las armas sean completamente autónomas. Una solicitud muy sensata, si apostamos por la seguridad de la humanidad.

Elon Musk, el multimillonario fundador de Tesla Inc. y Space X, envió una carta a la ONU en la cual se solicita prohibir la autonomía en las armas letales. No obstante, el multimillonario no fue el único en solicitar dicha prohibición, junto a él también se sumaron 116 empresas fundadoras de iniciativas robóticas e inteligencia artificial.

Paul Scharre, director del programa de tecnología y seguridad nacional del Centro para una Nueva Seguridad Estadounidense, dice que “parece inevitable que la tecnología nos lleve a un punto en el que los países se enfrenten a la cuestión de delegar la toma de decisiones letales a las máquinas”.

En la carta dirigida a la ONU se explica que la decisión de que las maquinas tuvieran autonomía representaría ‘’abrir la caja de pandora’’ para la humanidad. Es una decisión que requiere de mucho cuidado. El futuro está cada vez más cercano, pero hay que tener mucha precaución. La tecnología cada vez se desarrolla a una escala mayor, tanto, que es posible que los humanos no entendamos tan rápido su evolución.

Necesitamos entender y estudiar detalladamente todo lo que la evolución puede hacer en la tecnología y si esta no representa un peligro para la especie humana, si bien se quiere avanzar en todos los campos, hay que hacerlo con sabiduría, mucha astucia y precaución.