By | 17/02/2021
En el santuario de Kodaiji podemos ver orar al primer autómata budista

Si pensabas que conocías todo de la IA estabas muy confundido. Os mostramos al dispositivo robotizado Mindar, un sacerdote budista que reza en el templo de Kodaiji, en la ciudad de Kioto.

Mindar es un dispositivo robotizado de última generación que puedes encontrar en Japón pidiendo contra los males que asolan a la humanidad en el Templo de Kodiji. La estancia es un celebre lugar sagrado budista de 400 años de antigüedad que se halla en la ciudad de Kioto. Allí encarna una deidad llamada Kannon, la diosa de la compasión.

Los turistas al templo budista son capaces de verle rezando en una estancia contra la soberbia, la violencia, el odio y advirtiendo a las personas sobre el riesgo del deseo. Sobre una pantalla se enseña traducido al inglés y al chino el sermón con el que intenta aliviar el tormento de los hombres.

Midar es un autómata que ha sido realizado por el famoso profesor de la universidad de Osaka Hiroshi Ishiguro. El diseño del androide y su entrenamiento no ha sido que se diga barato, ya que ha valido un millón de euros. Sin lugar a duda es una adquisición que choca con la sencillez con la que los monjes predican ante sus fieles.

Para imitar a los humanos el androide consta de una altura de 1.95 cm y pesa sobre los 60 kilos. En el ojo izquierdo tiene integrado una cámara que le deja controlar su entorno.

La cara, las manos y los hombros están hechos con silicona, mientras que el resto del cuerpo deja a la vista los mecanismos que lo controlan, incluida la parte superior de su cabeza que requiere estar bien fría.

Cuando los responsables del templo mandaron al profesor Ishiguro que les hiciera un autómata, intentaban atraer sus pensamientos a los más jóvenes japoneses a través de un equipo que provocase su interés. 

A pesar de ello, introducir un androide en un lugar sagrado ha suscitado el desapruebo de parte del colectivo budista. Sin ninguna duda ven en él una profanación del lugar sagrado, así como un sacrilegio de su tradición.